sábado, enero 31, 2009 12:59 PM
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La música: globalmente dominante pero ahora esclerótica, exhausta, estática, sin signos de ir hacia algún lado.
¿Es esto así?
¿O el consumo que hacemos de la música avanza en una especie de pitch febril y frenético donde esperamos más y más novedades?
Y ésta necesidad de novedad ¿no es más que nada un bioproducto del capitalismo que generalmente termina con un ataque de nostalgia?
Quizás podamos pelear por una economía estética que sea completamente indiferente a la novedad y al mercado de esa forma aburrida.
En el futuro la música no será grande, será pequeña. Probablemente no habrá continuos, ni grandes hits. Pero habrá buena música.
Otro problema con la idea de apocalípsis musical: pienso que el problema real no es que no haya una "próxima gran cosa", es que hay muy pocos que quieran hacer música que sea "la próxima gran cosa"y aún muchísimos menos que quieran hacer música si ésta no va a ser "la próxima gran cosa".
En lugar de haber chicos en sus habitaciones tocando tres acordes en una soñadora guitarra fuera de tono, sublimando toda la líbido e intentando sofocar sus tristes existencias suburbanas parece que tenemos a todos sentados a nuestro alrededor, esperando a ser entretenidos. como un lado que demanda y por supuesto otro que produce para satisfacer...
Así que la cultura está muerta, como nos dijo Baudrillard y también Lyotard, y como la mayor parte de los teóricos del siglo XX tienden a creer, y esto continuará siendo así, si nos rehusamos a HACER música y nos quedamos llorando porque ya no hay buena música y porque nada nos sacude como cuando eramos adolescentes.
Quizás ya no sepamos apreciar algo estéticamente, no tengamos paciencia ni podamos tomar nada seriamente. Y nos preocupemos demasiado acerca de como la música debería ser (y no de como podría ser).
En este sentido, me parece más interesante pensar lo que la computarización le hizo al ritmo que comenzar con lo social y aceptar el discurso posmoderno de que nacimos demasiado tarde y que todo lo que podemos hacer es citar.
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sábado, enero 10, 2009 3:30 AM
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2008: reflexiones mínimas sobre la música y su contexto
1. el sonido no es sólo sonido son los ángulos desde donde lo miramos
hoy no hay complicidad ni entusiasmos compartidos
y eso que siempre escuchamos para otros: amigos, amantes, clubbers, voces críticas, ideales políticos
2. entropía disipación fragmentación sobreproducción
algunos discos me provocaron aprecio admiración pero ninguno adoración, deseos de volver a él repetidamente
hay una simple ecuación: más discos escuchás menos tiempo para digerir cada uno tenés
3. para algunos la música es parte de nuestra manera de conceptualizar las cosas
el criterio en la selección sí que importa hay un edificio detrás de ese criterio
mientras más corta la lista de favoritos menos lugar al eclecticismo pero más directo vas hacia lo que realmente te importa
la vida es corta y hay demasiados pescados en el océano de sónido...
invirtiendo el lema hippie hoy necesitamos tener un policia en nuestra cabeza: un sistema de juicio
si antes ese policía obstaculizaba nuestros deseos, nuestros placeres en tiempos de superegos posmodernos donde el imperativo es: disfrutá! ese policía puede ser subversivo
una cabeza dura para discriminar en la marea de la informacion y no dejarnos fluir
4. el panorama artístico actual es muy difícil de juzgar, la fama y la presencia mediática de los artistas están indisolublemente unidas con su trabajo.
los grandes artistas del siglo pasado tendían a hacerse famosos en la última etapa de su carrera, mientras que ahora la fama forma parte del trabajo de los artistas desde el primer momento.
en la actualidad hay una lógica que atribuye más valor a la fama cuanto menos acompañada esté de logros reales. no creo que en este momento sea posible llegar a la imaginación de la gente por medios estéticos.
asumo que se debe a que ahora el medio, que es ante todo un entorno mediático, está sobresaturado de elementos estetizantes (comerciales televisivos, packaging, diseño y presentación, etc.) pero empobrecido y entumecido en lo que respecta a profundidad psicológica.
5. la difusión de la doctrina neoliberal fomentó una fiebre emprendedora que obligó a la gran mayoría a adoptar la autopromoción como una actividad más del trabajo, algo indispensable y a la vez despreciable.
Si en los 80, el rap impuso la costumbre de cargar enormes radiograbadores para instalar la voz del gueto en el corazón de la ciudad, la nueva forma de escucha que vehiculiza el mp3 tiene un fondo mucho menos político que narcisista.
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