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La música: globalmente dominante pero ahora esclerótica, exhausta, estática, sin signos de ir hacia algún lado.

¿Es esto así?

¿O el consumo que hacemos de la música avanza en una especie de pitch febril y frenético donde esperamos más y más novedades?

Y ésta necesidad de novedad ¿no es más que nada un bioproducto del capitalismo que generalmente termina con un ataque de nostalgia?

Quizás podamos pelear por una economía estética que sea completamente indiferente a la novedad y al mercado de esa forma aburrida.

En el futuro la música no será grande, será pequeña. Probablemente no habrá continuos, ni grandes hits. Pero habrá buena música.

Otro problema con la idea de apocalípsis musical: pienso que el problema real no es que no haya una "próxima gran cosa", es que hay muy pocos que quieran hacer música que sea "la próxima gran cosa"y aún muchísimos menos que quieran hacer música si ésta no va a ser "la próxima gran cosa".

En lugar de haber chicos en sus habitaciones tocando tres acordes en una soñadora guitarra fuera de tono, sublimando toda la líbido e intentando sofocar sus tristes existencias suburbanas parece que tenemos a todos sentados a nuestro alrededor, esperando a ser entretenidos. como un lado que demanda y por supuesto otro que produce para satisfacer...

Así que la cultura está muerta, como nos dijo Baudrillard y también Lyotard, y como la mayor parte de los teóricos del siglo XX tienden a creer, y esto continuará siendo así, si nos rehusamos a HACER música y nos quedamos llorando porque ya no hay buena música y porque nada nos sacude como cuando eramos adolescentes.

Quizás ya no sepamos apreciar algo estéticamente, no tengamos paciencia ni podamos tomar nada seriamente. Y nos preocupemos demasiado acerca de como la música debería ser (y no de como podría ser).

En este sentido, me parece más interesante pensar lo que la computarización le hizo al ritmo que comenzar con lo social y aceptar el discurso posmoderno de que nacimos demasiado tarde y que todo lo que podemos hacer es citar.
 


2008: reflexiones mínimas sobre la música y su contexto

1.
el sonido no es sólo sonido
son los ángulos desde donde
lo miramos

hoy no hay complicidad
ni entusiasmos compartidos

y eso que siempre escuchamos para otros:
amigos, amantes, clubbers,
voces críticas, ideales políticos

2.
entropía
disipación
fragmentación
sobreproducción

algunos discos
me provocaron
aprecio
admiración
pero ninguno adoración,
deseos de volver a él repetidamente

hay una simple ecuación:
más discos escuchás
menos tiempo para digerir
cada uno tenés

3.
para algunos
la música es parte
de nuestra manera
de conceptualizar las cosas

el criterio en la selección
sí que importa
hay un edificio
detrás de ese criterio

mientras más corta la lista de favoritos
menos lugar al eclecticismo
pero más directo vas
hacia lo que realmente te importa

la vida es corta y hay demasiados pescados en el océano de sónido...

invirtiendo el lema hippie
hoy necesitamos tener un policia
en nuestra cabeza:
un sistema de juicio

si antes ese policía obstaculizaba
nuestros deseos, nuestros placeres
en tiempos de superegos posmodernos
donde el imperativo es: disfrutá!
ese policía puede ser subversivo

una cabeza dura para discriminar
en la marea de la informacion
y no dejarnos fluir

4.
el panorama artístico actual
es muy difícil de juzgar,
la fama y la presencia mediática
de los artistas están indisolublemente
unidas con su trabajo.

los grandes artistas del siglo pasado
tendían a hacerse famosos
en la última etapa de su carrera,
mientras que ahora la fama
forma parte del trabajo de los artistas
desde el primer momento.

en la actualidad hay una lógica que atribuye
más valor a la fama cuanto menos acompañada
esté de logros reales.
no creo que en este momento sea posible
llegar a la imaginación de la gente
por medios estéticos.

asumo que se debe a que ahora el medio,
que es ante todo un entorno mediático,
está sobresaturado de elementos estetizantes
(comerciales televisivos, packaging,
diseño y presentación, etc.)
pero empobrecido y entumecido
en lo que respecta a profundidad psicológica.

5.
la difusión de la doctrina neoliberal
fomentó una fiebre emprendedora
que obligó a la gran mayoría
a adoptar la autopromoción
como una actividad más del trabajo,
algo indispensable y a la vez despreciable.

Si en los 80, el rap impuso la costumbre
de cargar enormes radiograbadores
para instalar la voz del gueto
en el corazón de la ciudad,
la nueva forma de escucha
que vehiculiza el mp3 tiene un fondo
mucho menos político que narcisista.